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Los sistemas antiaéreos rusos no estaban operativos durante la incursión de EE.UU. en Venezuela

Los sistemas antiaéreos S-300 y Buk-M2, adquiridos a Rusia con un alto costo político y económico, estaban desconectados del radar

Los sistemas antiaéreos Buk-M2 fallaron.

Los sistemas antiaéreos Buk-M2 fallaron. Crédito: AP

La rápida y efectiva incursión de Estados Unidos en territorio venezolano que terminó con la captura de Nicolás Maduro no solo sorprendió al alto mando chavista, sino que dejó al descubierto graves fallas estructurales dentro de las Fuerzas Armadas.

Un reportaje publicado por The New York Times revela que la defensa aérea del país estaba prácticamente inutilizada al momento del ataque, pese a meses de advertencias por parte de Washington.

Los sistemas antiaéreos S-300 y Buk-M2, adquiridos a Rusia con un alto costo político y económico, estaban desconectados del radar y, en algunos casos, almacenados sin ser desplegados.

Funcionarios estadounidenses consultados por el medio señalaron que las tropas venezolanas no estaban preparadas para responder a una incursión aérea de gran escala.

El resultado fue un escenario de vulnerabilidad que permitió a Estados Unidos operar con facilidad en zonas estratégicas, incluida Caracas. Análisis de imágenes satelitales y material difundido en redes sociales realizado por el medio neoyorquino muestran que los ataques se concentraron en áreas donde Venezuela había almacenado o desplegado sistemas Buk, de los cuales muchos quedaron destruidos antes de entrar en combate.

En La Guaira, ciudad clave para la protección de la capital, videos difundidos en internet mostraron explosiones en depósitos del puerto. Días después, el gobernador José Alejandro Terán aseguró que supuestamente se trataba de almacenes de medicamentos.

Sin embargo, las imágenes también revelaron restos calcinados de lanzadores Buk y fragmentos de misiles entre los escombros.

Escenas similares se repitieron en Catia La Mar, la base aérea de La Carlota y el aeropuerto de Higuerote. En todos los casos, los registros visuales sugieren que los componentes antiaéreos estaban almacenados y no listos para su uso, una señal clara de improvisación y mala planificación militar.

Para Yaser Trujillo, analista militar venezolano, el fracaso fue resultado de una cadena de errores. “El radar de detección no estaba activado ni operativo, las tropas no estaban dispersas y no hubo una respuesta coordinada. Estados Unidos enfrentó una amenaza mínima”, explicó a The New York Times.

Ni siquiera los sistemas portátiles de misiles tierra-aire, conocidos como Manpads, jugaron un papel relevante. Maduro había presumido del arsenal de SA-24 Igla-S y asegurado que contaba con unas 5,000 unidades desplegadas en puntos estratégicos, pero durante la operación solo se registró un disparo aislado, que fue respondido.

Fiona Hill, exfuncionaria del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, afirmó al diario que Rusia había dado señales a Washington de que no interferiría en Venezuela, a cambio de margen de maniobra en Ucrania.

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