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Nor’easter amenaza la Costa Este: Nueva York bajo alerta por nieve, vientos y marejadas

Advertencias activas por nieve, vientos y marejadas elevan la vigilancia oficial mientras ciudades del noreste refuerzan planes de emergencia

Tormenta invernal

El noreste de EE.UU. debe prepararse para el frío y la nieve durante el fin de semana. Crédito: Charles Krupa | AP

El Servicio Meteorológico Nacional (NWS, por sus siglas en inglés) emitió advertencias para la Costa Este ante el avance de una potente tormenta invernal tipo nor’easter que podría afectar a más de 50 millones de personas entre el 31 de enero y el 2 de febrero de 2026. El sistema reúne condiciones para provocar nevadas intensas, vientos fuertes y oleaje elevado en ciudades clave del corredor noreste, incluidas Nueva York, Boston, Philadelphia y Washington D.C.

Las alertas llegan mientras amplias zonas del Atlántico medio y Nueva Inglaterra aún enfrentan las secuelas de una nevada reciente, lo que incrementa la vulnerabilidad de la infraestructura, el transporte y los servicios básicos. En el estado de Nueva York, autoridades estatales y locales elevaron el nivel de vigilancia ante posibles interrupciones en carreteras, aeropuertos y redes eléctricas, especialmente en áreas urbanas densamente pobladas.

De acuerdo con el NWS, “se observa un patrón atmosférico favorable para el desarrollo de una tormenta costera significativa, que podría intensificarse durante el fin de semana”. Actualizaciones de The Weather Channel coinciden en que la combinación de aire frío persistente y humedad proveniente del Atlántico crea un escenario propicio para un evento de alto impacto.

¿Qué es un nor’easter y por qué genera preocupación?

Un nor’easter es un sistema de baja presión que se forma frente a la costa atlántica de Estados Unidos y se caracteriza por vientos predominantes del noreste, precipitaciones intensas y cambios bruscos de temperatura. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), estos fenómenos suelen desarrollarse en un corredor que va desde Georgia hasta Nueva Jersey, en un rango aproximado de 160 kilómetros a cada lado de la línea costera.

La interacción entre aire frío de origen ártico, canalizado por el jet stream, y masas de aire cálido y húmedo del Atlántico alimenta la energía del sistema. El contraste térmico entre el océano relativamente templado y el aire continental frío permite que la tormenta se intensifique durante varios días. Para el NWS, “la abundante humedad disponible y el fuerte gradiente de temperatura potencian la duración y severidad de estos eventos”.

La preocupación principal radica en que los nor’easters suelen impactar directamente en el corredor I-95, una de las regiones más pobladas y económicamente activas del país. Experiencias previas documentadas por la NOAA muestran que estas tormentas pueden paralizar ciudades enteras, afectar servicios esenciales y complicar la respuesta de emergencia.

¿Cuándo se prevé el mayor impacto en Nueva York y el noreste?

Las proyecciones más recientes del NWS, respaldadas por reportes de ABC News, señalan que el período crítico se concentrará entre la noche del viernes 31 de enero y el domingo 2 de febrero de 2026. Los modelos indican que el sistema podría alcanzar su máxima intensidad durante la madrugada del sábado, con efectos residuales que se extenderían hasta el lunes.

Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut y Massachusetts figuran entre las áreas con mayor riesgo. En estas zonas se anticipan acumulaciones de nieve superiores a 7 pulgadas (20 cm), acompañadas de ráfagas de viento que podrían alcanzar los 80 kilómetros por hora. The Weather Channel advirtió que “la combinación de nieve húmeda y viento incrementa la probabilidad de caída de ramas y tendidos eléctricos”, un factor especialmente sensible para Nueva York.

Las advertencias oficiales también incluyen la posibilidad de inundaciones costeras y marejadas peligrosas, en particular en zonas bajas, estuarios y áreas cercanas a ríos. El oleaje elevado podría afectar la navegación, el tráfico portuario y comunidades costeras del Atlántico.

Efectos esperados y riesgos asociados

Según análisis de la NOAA, los impactos típicos de un nor’easter incluyen acumulaciones de nieve de entre 7 y 12 pulgadas (20 y 30 cm) en áreas metropolitanas, vientos sostenidos superiores a 60 kilómetros por hora y ráfagas cercanas a 100. Las temperaturas mínimas podrían descender hasta los 14°F (–10°C) en sectores del noreste, con olas que superarían los tres metros en zonas costeras expuestas.

El NWS alertó que la persistencia de temperaturas bajo cero eleva el riesgo de hipotermia, especialmente para personas sin refugio adecuado. La visibilidad reducida, el hielo en carreteras y las condiciones adversas en aeropuertos podrían provocar cancelaciones de vuelos, demoras ferroviarias y restricciones de viaje en autopistas clave.

Ante este escenario, el NWS y The Weather Channel instaron a la población a prepararse con antelación. Entre las recomendaciones figuran consultar regularmente los boletines oficiales, abastecerse de agua, alimentos no perecederos y medicamentos, y evitar desplazamientos durante el pico de la tormenta.

Las autoridades también sugieren asegurar ventanas y objetos sueltos, proteger vehículos en garajes o zonas seguras y verificar el funcionamiento de los sistemas de calefacción. “El monitoreo constante de los pronósticos es esencial para garantizar la seguridad de los habitantes”, subrayó la agencia.

Antecedentes y vulnerabilidad de la Costa Este

La NOAA y ABC News recuerdan que los nor’easters han dejado huella por su severidad, como la tormenta de febrero de 1978 en Nueva Inglaterra o la Superstorm de 1993, que afectó a más de 100 millones de personas. En 2015, Boston registró acumulaciones récord de nieve tras una serie de eventos consecutivos que alteraron la vida cotidiana.

La vulnerabilidad de la región se explica por la combinación de aire polar frecuente, aguas atlánticas relativamente templadas y una alta densidad poblacional.

Las previsiones indican que, una vez que el nor’easter se aleje, las temperaturas permanecerán por debajo de lo normal y no se descarta una nueva ronda de precipitaciones durante la próxima semana. Las autoridades recomiendan mantener la vigilancia, ya que febrero suele ser un mes activo en términos de tormentas invernales en el noreste de EE.UU.

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