Qué pasa cuando prestas tu nombre para un contrato
Prestar tu nombre para un contrato en Estados Unidos puede implicar riesgos legales o financieros. Te explicamos por qué debes evitarlo
Prestar tu nombre para un contrato puede suponer consecuencias graves y un alto riesgo de estafa o fraude. Crédito: fizkes | Shutterstock
Prestar tu nombre para un contrato en Estados Unidos puede parecer un favor sencillo, pero tiene riesgos legales y financieros que muchos desconocen. Ya sea para alquilar un departamento, obtener un préstamo o firmar un servicio, este acto puede traer consecuencias inesperadas si no se toman precauciones. Te explicamos más al respecto para que sepas qué hacer antes de poner en riesgo tu tranquilidad y tu dinero.

Responsabilidad legal y financiera
Cuando prestas tu nombre para un contrato, estás asumiendo responsabilidad legal sobre el acuerdo. Esto significa que, si la otra persona incumple con los pagos o las obligaciones, el proveedor o acreedor puede exigirte a ti el cumplimiento del contrato. En casos extremos, podrías enfrentar demandas, embargos o problemas de crédito, aunque no hayas recibido beneficio directo del contrato.
Impacto en tu historial crediticio
Firmar a nombre de otra persona puede afectar tu historial crediticio. Si los pagos no se realizan a tiempo, las agencias de crédito registran los retrasos o deudas como si fueran tuyas. Esto puede reducir tu puntaje de crédito, dificultarte la obtención de préstamos, tarjetas de crédito o incluso afectar futuros contratos de alquiler.
Dificultades para asumir tus propios compromisos
Al tener un contrato a tu nombre, aunque sea prestado, cualquier problema generado por la otra persona puede interferir con tus propias finanzas. Por ejemplo, un atraso en pagos de servicios o deudas puede limitar tu capacidad de solicitar nuevos servicios, afectar aprobaciones de crédito o generar intereses adicionales que termines pagando.
Problemas legales en caso de conflictos
Prestar tu nombre puede generar conflictos legales complicados. Si surge una disputa, la responsabilidad inicial recae sobre ti como firmante del contrato. Aunque exista un acuerdo verbal o escrito con la persona a la que prestaste tu nombre, demostrarlo legalmente puede ser costoso y largo, además de que no garantiza que no enfrentes sanciones mientras se resuelve el caso.
Riesgo de fraude
En algunos casos, prestar tu nombre puede ser un primer paso hacia un fraude. La otra persona podría usar tu información para abrir cuentas, hacer compras o incluso cometer delitos financieros. Esto no solo pone en riesgo tu crédito, sino también tu reputación y tu seguridad financiera.

Consejos para protegerte
- Evita prestar tu nombre siempre que sea posible; es la forma más segura de proteger tus finanzas y tu crédito.
- Si decides hacerlo, documenta todo por escrito, incluyendo responsabilidades, pagos y plazos.
- Considera firmar un contrato legal con la ayuda de un abogado que delimite claramente tus responsabilidades.
- Revisa tu historial crediticio regularmente para detectar cualquier irregularidad.
- Mantente informado sobre el estado de pagos y obligaciones relacionadas con el contrato.
Prestar tu nombre para un contrato puede parecer un gesto de confianza, pero sus consecuencias pueden ser graves y duraderas. Problemas legales, financieros y de crédito son solo algunos de los riesgos que puedes enfrentar. Evaluar cuidadosamente la situación y tomar medidas preventivas es fundamental para proteger tu estabilidad económica y tu reputación. En la mayoría de los casos, la mejor decisión es decir “no” o buscar alternativas que no comprometan tu nombre y tus responsabilidades.
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