Encuentro entre Trump y Xi: diplomacia cordial y tensiones no resueltas

Taiwán, Irán y los negocios dominaron la reunión entre Xi y Trump en China, mientras siguen pendientes acuerdos económicos

Trump y Xi

Durante la reunión de este jueves ambos mandatarios asumieron una actitud de respeto y de reconocimiento mutuo. Crédito: Maxim Shemetov | EFE

La visita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a China, dejó una imagen de cordialidad junto al mandatario de aquel país, Xi Jinping, aunque sin anuncios concretos sobre los temas más sensibles de la relación bilateral.

Durante la jornada central del encuentro en Pekín, ambos líderes insistieron en la necesidad de cooperación, mientras temas como Taiwán, Irán, la tecnología y el comercio marcaron la agenda diplomática.

La reunión, que se prolongó por más de 2 horas en el Gran Palacio del Pueblo, fue seguida de ceremonias oficiales, un banquete de Estado y actividades conjuntas que buscaron transmitir estabilidad en una relación considerada clave para la economía mundial.

Uno de los asuntos más delicados fue Taiwán. Xi advirtió que la isla representa “el asunto más importante” en la relación entre ambas potencias y alertó que un mal manejo podría llevar a un “choque” o incluso a un “conflicto” entre China y EE.UU. El líder chino reiteró además que la independencia taiwanesa es incompatible con la estabilidad en el estrecho de Formosa.

Las declaraciones llegan en medio de semanas de especulación sobre posibles presiones de Pekín para que Washington limite la venta de armas a Taiwán, territorio autónomo cuya soberanía es reclamada por China. Hasta ahora, no se ha informado de una respuesta directa de Trump a estas advertencias.

Irán y el estrecho de Ormuz

Otro punto relevante del encuentro fue Irán. Tanto Xi como Trump coincidieron en que Teherán no debe desarrollar armas nucleares y respaldaron la reapertura del estrecho de Ormuz al tránsito energético internacional sin imponer tarifas de paso.

El tema adquirió especial relevancia porque China depende en gran medida de las importaciones de petróleo y gas que cruzan esa ruta marítima estratégica. Washington había solicitado en los días previos que Pekín ejerciera una influencia más activa sobre Irán ante el riesgo de interrupciones en el suministro energético global.

La Casa Blanca destacó la coincidencia de ambos gobiernos en evitar tensiones que puedan afectar el comercio internacional de hidrocarburos, especialmente en un contexto de incertidumbre económica mundial.

Empresarios de alto perfil acompañan la visita

La presencia de destacados ejecutivos estadounidenses dio un fuerte componente económico y tecnológico al viaje presidencial. Entre los asistentes estuvieron Elon Musk, director ejecutivo de Tesla; Tim Cook, máximo responsable de Apple; y Jensen Huang, líder de Nvidia.

Los empresarios participaron en la ceremonia oficial e incluso estuvieron presentes en el salón donde se reunieron las delegaciones, algo poco habitual en encuentros diplomáticos de este nivel.

Xi aprovechó la ocasión para asegurar que China continuará abriendo sus mercados al mundo. Trump, por su parte, afirmó que la presencia de estos empresarios era una muestra de “respeto” hacia China y hacia el liderazgo de Xi.

La participación de las compañías tecnológicas también elevó las expectativas sobre posibles acuerdos relacionados con exportaciones de semiconductores y acceso de empresas chinas a chips avanzados, especialmente los desarrollados por Nvidia.

Un tono cordial entre ambos líderes

Más allá de las diferencias políticas y comerciales, Xi y Trump buscaron proyectar una relación cercana. El presidente chino sostuvo que ambas naciones deben actuar como “socios y no rivales”, mientras Trump elogió a Xi como “un gran líder” y afirmó que mantienen una relación “fantástica”.

Aseguró, además, que cada vez que han enfrentado dificultades diplomáticas, ambos gobiernos han encontrado soluciones rápidamente. Esa narrativa de cercanía continuó durante la visita conjunta al Templo del Cielo y el banquete organizado por el gobierno chino.

Durante esa cena oficial, Xi hizo incluso un guiño al lema político de Trump al señalar que el “gran rejuvenecimiento” de China y el objetivo de “hacer EE.UU. grande de nuevo” pueden avanzar al mismo tiempo.

Trump también invitó oficialmente a Xi a visitar la Casa Blanca el próximo 24 de septiembre, en lo que podría convertirse en una nueva ronda de negociaciones bilaterales.

Sin acuerdos concretos

Pese al ambiente cordial, la visita no dejó avances importantes sobre los principales conflictos económicos entre ambas potencias. Xi calificó como “equilibradas y positivas” las recientes conversaciones comerciales celebradas en Seúl, pero evitó anunciar compromisos concretos.

Ahora la atención está puesta en si ambos gobiernos extenderán la tregua comercial acordada en octubre pasado en Busan o avanzarán en compras chinas de productos estadounidenses, como aviones Boeing y soja.

También siguen pendientes discusiones sobre restricciones tecnológicas, acceso a chips avanzados y la situación del empresario hongkonés Jimmy Lai, condenado bajo la Ley de Seguridad Nacional de Hong Kong por su participación en las protestas de 2019.

Aunque la reunión entre Xi y Trump dejó imágenes de entendimiento y cooperación, los temas más complejos de la relación entre las 2 mayores economías del mundo permanecen sin resolverse.

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