Circle K pelea por un premio de $12 millones: la disputa por un boleto de lotería llega a los tribunales de Arizona
Una política interna, un boleto sin vender y 2 exempleados mantienen congelada una fortuna mientras un juez decide su destino
Mientras se resuelve el caso, la Lotería de Arizona congeló el millonario premio de lotería. Crédito: Shutterstock
Un premio de $12 millones de dólares de la Lotería de Arizona permanece congelado mientras un tribunal decide quién es su legítimo propietario. La disputa enfrenta a la cadena de tiendas de conveniencia Circle K con 2 de sus exempleados, quienes sostienen que compraron legalmente el boleto ganador tras una transacción realizada en una sucursal de Phoenix. La empresa, en cambio, argumenta que el billete nunca dejó de ser de su propiedad porque inicialmente fue impreso para una clienta que no pudo pagarlo.
El caso comenzó el 24 de noviembre de 2025, cuando una mujer identificada en documentos judiciales como Kim acudió a una tienda Circle K de Phoenix para comprar $85 en boletos del juego The Pick, uno de los principales sorteos de la Lotería de Arizona. Sin embargo, solo contaba con $60 en efectivo, por lo que varios boletos impresos quedaron sin vender, entre ellos el que, horas después, resultó ganador del premio mayor, el acumulado más alto que ofrecía ese juego desde 2019.
El boleto permaneció junto a la caja registradora durante toda la noche. A la mañana siguiente, el gerente de la tienda, Robert Gawlitza, descubrió que coincidía con los 6 números ganadores después de revisar los resultados. Una publicación periodística confirmó, además, que el boleto premiado había sido emitido precisamente en esa sucursal, ubicada en la calle 56 de Phoenix.
La compra del boleto que desató la controversia
Convencido de que aún podía adquirir el boleto de forma legítima, Gawlitza decidió comprarlo por $10. Según su versión, salió temporalmente de su turno, se quitó el uniforme y pidió a la cajera Marlene Ybarra que realizara la venta. Posteriormente, mostró el boleto y el recibo frente a una cámara de seguridad para dejar evidencia de la transacción y escribió su nombre en la parte posterior del billete antes de regresar a sus labores.
El exgerente asegura que actuó conforme a una política interna aplicada durante años en Circle K. Su abogado, Josh Kolsrud, sostiene que existía una norma no escrita, mediante la cual, los empleados debían comprar de su propio bolsillo los boletos impresos por error o aquellos que los clientes abandonaban sin pagar, especialmente cuando el monto superaba los $20. Según la defensa, esa práctica buscaba evitar pérdidas económicas para la empresa y convertía al trabajador en el propietario legítimo del boleto una vez realizada la compra.
Como respaldo, la defensa presentó declaraciones juradas de 6 exempleados que afirmaron conocer esa práctica. Algunos, incluso, relataron haber tenido que pagar boletos impresos accidentalmente. Uno de ellos aseguró haber desembolsado $110 por boletos no vendidos, mientras otra excolaboradora recordó haber comprado un billete que posteriormente resultó ganador de un premio menor de $9, dinero que la empresa nunca reclamó.
La versión de Circle K es completamente distinta. La compañía sostiene que el boleto seguía perteneciéndole porque nunca había sido vendido al momento del sorteo. Además, considera que Gawlitza incumplió las políticas internas al adquirirlo, ya que aún se encontraba en su jornada laboral. Ese argumento derivó en su despido a finales de enero de 2026, tras 17 años laborando para la empresa.
El premio sigue congelado mientras avanza el juicio
El conflicto escaló rápidamente a los tribunales. Debido a que Gawlitza había firmado el reverso del boleto, Circle K no pudo reclamar directamente el premio y presentó una demanda para que un juez determine quién posee los derechos sobre los $12.8 millones. Paralelamente, solicitó ampliar el plazo de 180 días que establece la Lotería de Arizona para cobrar los premios, petición que permitió mantener congelado el dinero mientras continúa el litigio.
La Lotería de Arizona ha evitado pronunciarse sobre el fondo del asunto. A través de un comunicado, indicó que se trata de un proceso judicial en curso y que únicamente el tribunal puede determinar quién es el propietario legítimo del boleto. Por su parte, Alimentation Couche-Tard, empresa matriz de Circle K, no respondió públicamente a las solicitudes de comentarios realizadas por distintos medios.
Mientras espera la resolución, Gawlitza asegura que las consecuencias han ido mucho más allá del premio millonario. Afirma que durante un tiempo, temió enfrentar problemas legales y que la notoriedad del caso ha complicado su búsqueda de empleo. Según explica, muchas empresas conocen la historia y prefieren no contratarlo, mientras el litigio continúa abierto. Su familia, añadió, ha logrado sostenerse únicamente con el salario de su esposa.
Pese a la disputa, Gawlitza alcanzó un acuerdo con la cajera Ybarra, quien realizó la venta del boleto. Ambos pactaron dividir en partes iguales cualquier cantidad que eventualmente reciban, ya sea la totalidad de los $12.8 millones o el resultado de un posible acuerdo entre las partes. Además del dinero, el exgerente también busca recuperar el empleo que perdió tras el incidente.
Por ahora, la fortuna sigue inmovilizada y será un juez de Arizona quien determine si el premio terminará en manos de dos antiguos trabajadores o de una de las mayores cadenas de tiendas de conveniencia de Norteamérica.
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