Jubilación e impuestos: por qué debes diversificar tus cuentas antes de retirarte
Diversificar tus cuentas de jubilación puede darte más opciones y ayudarte a reducir los impuestos que pagarás sobre tus ahorros y el Seguro Social
Evita sorpresas en tu jubilación. Crédito: Shutterstock
Durante años, muchas personas siguen la misma fórmula para prepararse para el retiro: aportar todo lo posible a su 401(k), ahorrar en una IRA y dejar que el dinero crezca. La estrategia puede funcionar muy bien para acumular patrimonio, pero existe un detalle que suele pasar desapercibido hasta que llega la jubilación.
Cuando empiezas a retirar dinero de esas cuentas, los retiros pueden aumentar tus ingresos y hacer que una mayor parte de tus beneficios del Seguro Social quede sujeta a impuestos. Por eso, no solo importa cuánto has ahorrado, sino también de qué cuentas vas a sacar el dinero cuando llegue el momento de vivir de tus ahorros.
Kyle Hammerschmidt, asesor de inversiones y colaborador de Kiplinger, explica que este problema aparece con frecuencia entre personas que hicieron un buen trabajo acumulando dinero, pero que nunca pensaron en cómo distribuir sus ingresos durante la jubilación.
¿Cómo puede un 401(k) aumentar los impuestos sobre el Seguro Social?
El gobierno utiliza una cantidad llamada ingreso provisional para determinar qué parte de tus beneficios del Seguro Social puede estar sujeta a impuestos.
Para calcularlo se toman en cuenta tus ingresos habituales, determinados intereses libres de impuestos y la mitad de tu beneficio del Seguro Social. Cuando la cifra supera ciertos límites, aumenta la parte de tu beneficio que puede quedar sujeta a impuestos.
Para una pareja casada que presenta una declaración conjunta, el impuesto sobre los beneficios puede comenzar cuando sus ingresos provisionales superan los $32,000 dólares. Cuando superan los $44,000 dólares, hasta el 85% de los beneficios del Seguro Social puede quedar sujeto a impuestos. En el caso de una persona soltera, los umbrales son $25,000 dólares y $34,000 dólares, respectivamente.
El problema es que estos límites llevan décadas sin ajustarse por inflación. Por eso, una cantidad de ingresos que hace años podía parecer elevada hoy puede ser suficiente para que muchos jubilados los superen con facilidad.
El riesgo de tener casi todo tu dinero en una IRA tradicional
Durante los años de trabajo, una IRA tradicional o un 401(k) pueden ser herramientas muy útiles para ahorrar. Pero cuando llega la jubilación, el tratamiento fiscal cambia porque los retiros que correspondan generalmente se consideran ingresos sujetos a impuestos.
Esto puede crear una especie de efecto dominó. Retiras dinero de tu IRA para pagar tus gastos, tus ingresos aumentan y, al mismo tiempo, una mayor parte de tu Seguro Social puede quedar sujeta a impuestos.
Además, los ingresos de tu jubilación pueden influir en otros costos, incluidas las primas de Medicare para determinados beneficiarios.
Por eso, alguien que recibe dinero del Seguro Social y al mismo tiempo necesita retirar una cantidad considerable de su IRA cada año podría terminar pagando más de lo que esperaba.
La solución puede estar en diversificar tus cuentas
Una forma de tener más control es no concentrar todos los ahorros en un solo tipo de cuenta.
Para simplificarlo, puedes pensar en tu dinero para la jubilación dividido en tres grupos. El primero es el dinero que ya pagó impuestos, como el que tienes en una cuenta de corretaje. El segundo es el dinero que todavía tendrá consecuencias fiscales cuando lo retires, como el de una IRA tradicional o un 401(k). Y el tercero es el dinero que, si cumples con las reglas correspondientes, puedes retirar libre de impuestos, como ocurre con una Roth IRA mediante distribuciones calificadas.
Tener dinero en diferentes tipos de cuentas te permite elegir de dónde sacar fondos cada año. En lugar de retirar todo de una IRA tradicional, puedes combinar distintas fuentes y tratar de mantener tus ingresos en un nivel que reduzca la factura fiscal.
A esta estrategia se le conoce como diversificación fiscal, y puede ser especialmente útil durante los años que rodean la jubilación.
¿Por qué una Roth IRA puede ser importante?
Una Roth IRA funciona de manera diferente a una IRA tradicional. El dinero que aportas ya pagó impuestos y, si cumples con los requisitos para una distribución calificada, puedes retirar tanto las aportaciones como las ganancias sin pagar impuestos federales sobre ese retiro.
Además, las distribuciones calificadas de una Roth IRA no se consideran ingresos para calcular la cantidad de tu Seguro Social que puede quedar sujeta a impuestos.
Esto puede darte una herramienta adicional para manejar tus gastos.
Por ejemplo, imagina que necesitas otros $40,000 dólares para cubrir tus gastos. Si los retiras de una IRA tradicional, podrían hacer que una mayor parte de tus ingresos termine pagando impuestos. Si puedes sacar esos $40,000 dólares de una Roth IRA mediante una distribución calificada, el impacto fiscal puede ser muy diferente.
Una conversión Roth antes de jubilarte
Una de las estrategias que puedes analizar es la conversión Roth. Básicamente, consiste en mover dinero de una IRA tradicional a una Roth IRA y pagar los impuestos correspondientes sobre la cantidad que conviertes.
Después de la conversión, el dinero puede seguir creciendo dentro de la Roth y, si se cumplen las reglas, los retiros calificados pueden hacerse libres de impuestos.
Eso no significa que convenga convertir todo de una sola vez. Una conversión demasiado grande podría aumentar considerablemente los impuestos que pagas ese año.
Por eso, algunas personas optan por hacer conversiones parciales durante varios años, tratando de aprovechar el espacio disponible dentro de su categoría fiscal.
Los años antes de jubilarte pueden ser una oportunidad
El momento de hacer estas conversiones puede ser tan importante como la cantidad.
Los años inmediatamente anteriores o posteriores a la jubilación pueden ofrecer una ventana interesante. Una persona podría dejar de trabajar, reducir sus ingresos y todavía no comenzar a cobrar el Seguro Social. Durante ese período puede existir más margen para convertir parte de una IRA tradicional a una Roth.
También es posible analizar conversiones cuando el mercado está a la baja. Si las inversiones valen menos, convertirlas podría significar pagar impuestos sobre una cantidad menor. Si posteriormente recuperan su valor dentro de la Roth, ese crecimiento futuro puede beneficiarse de las reglas fiscales de la cuenta.
Otra estrategia consiste en convertir cada año la cantidad necesaria para aprovechar el espacio disponible dentro de la categoría fiscal correspondiente, en lugar de esperar y tener que mover una cantidad mucho mayor de dinero más adelante.
El problema de esperar hasta los 73 años
Esperar demasiado puede reducir tus opciones.
A partir de cierta edad, las distribuciones mínimas obligatorias, conocidas como RMD, obligan a retirar dinero de determinadas cuentas de jubilación. Para muchas personas, la edad de inicio es actualmente 73 años.
El problema es que esas distribuciones generalmente cuentan como ingresos sujetos a impuestos, aunque no necesites gastar el dinero.
Si durante décadas has acumulado una cantidad considerable en una IRA tradicional, el saldo podría ser bastante grande cuando llegues a esa edad. Eso significa que las RMD también podrían ser importantes y aumentar tus ingresos durante la jubilación.
Por eso, comenzar a revisar la estrategia antes de que lleguen las RMD puede darte más opciones.
Un ejemplo con $1.8 millones de dólares en IRA
Para entender cómo puede cambiar el resultado, pensemos en John y Karen, una pareja de 60 años que tiene $1.8 millones de dólares entre ambos en IRA tradicionales. También cuentan con $200,000 dólares en una cuenta de corretaje y prácticamente nada en una Roth IRA.
La pareja planea retirarse a los 63 años y calcula que necesitará alrededor de $150,000 dólares al año para vivir. Su beneficio combinado del Seguro Social sería de unos $70,000 dólares si esperan hasta la edad plena de jubilación, o aproximadamente $53,000 dólares si comienzan a cobrarlo a los 63.
En el primer escenario, se jubilan a los 63 años y comienzan a recibir el Seguro Social. Como necesitan $150,000 dólares para vivir, retiran unos $97,000 dólares adicionales de su IRA tradicional.
Con esa combinación de ingresos, su ingreso provisional llegaría aproximadamente a $123,000 dólares, muy por encima del umbral de $44,000 dólares para una pareja casada. Como resultado, una parte importante de su Seguro Social quedaría sujeta a impuestos.
Ahora cambia la estrategia. A partir de los 60 años, mientras todavía trabajan, comienzan a convertir parte de su IRA tradicional en una Roth IRA. Para pagar los impuestos de esas conversiones utilizan parte del dinero que tienen en su cuenta de corretaje.
La pareja continúa haciendo conversiones durante los primeros años y espera hasta los 67 para comenzar a cobrar el Seguro Social. Para entonces, su Roth IRA es suficientemente grande como para cubrir aproximadamente $40,000 dólares de sus gastos anuales sin generar ingresos sujetos a impuestos, mientras que otros $40,000 dólares salen de la IRA tradicional.
En este segundo escenario, el ingreso provisional sería de aproximadamente $75,000 dólares, frente a los $123,000 dólares del primer escenario.
Todavía estarían por encima del límite máximo, pero una cantidad menor de su Seguro Social quedaría expuesta a impuestos y tendrían una fuente importante de dinero libre de impuestos para cubrir sus gastos.
No se trata solo de ahorrar más, sino de saber cómo retirar el dinero
El ejemplo muestra una diferencia importante. John y Karen se jubilan con el mismo nivel de gastos, pero llegan a esa etapa con una combinación diferente de cuentas, destacó el especialista.
La estrategia no consiste en evitar todos los impuestos. Las conversiones Roth, por ejemplo, pueden generar una factura fiscal en el momento en que se realizan. La idea es tener más control sobre cuándo y cómo pagas esos impuestos.
Para alguien que está cerca de jubilarse, puede ser útil revisar cuánto dinero tiene en cada tipo de cuenta, cuánto necesitará retirar cada año y qué efecto podrían tener esos retiros sobre sus beneficios del Seguro Social.
También conviene calcular cómo podrían crecer las RMD con el paso del tiempo y analizar si tiene sentido hacer conversiones Roth antes de que sean obligatorias.
La Administración del Seguro Social y el IRS ofrecen herramientas para hacer estas estimaciones. La Publicación 915 del IRS, por ejemplo, explica cómo determinar qué parte de los beneficios del Seguro Social puede estar sujeta a impuestos.
La principal lección es sencilla: no esperes a jubilarte para pensar en los impuestos. Si has acumulado una buena cantidad en un 401(k) o una IRA tradicional, revisar con anticipación cómo distribuirás tus ahorros podría darte más opciones y ayudarte a evitar una factura fiscal mayor de la que esperabas.
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