Cólicos renales o lumbago: 3 claves para saber qué tipo de dolor te está afectando
La ubicación, el movimiento y los síntomas asociados ayudan a diferenciar el lumbago de un cólico renal
Más allá de la intensidad del dolor, los cólicos renales y el lumbago se siente en zonas distintas de la parte baja de la espalda. Crédito: Natthawadee Jana | Shutterstock
Sentir dolor en la espalda baja puede confundirse con dos afecciones muy diferentes: cálculos renales o lumbago. Sin embargo, saber con exactitud dónde aparece el dolor, cómo cambia con el movimiento y qué otros síntomas presentas, es clave para distinguir de qué se trata.
El portal médico MedlinePlus explica “el lumbago es la segunda razón por la cual los estadounidenses acuden un proveedor de atención médica, afeccón superada únicamente por los resfriados y la gripe”.
Por su parte, los cólicos renales, un dolor agudo que llega a ser muy fuerte, sucede por una obstrucción del flujo de la orina en las vías urinarias, causada por cálculos renales o piedras en los riñones.
La principal confusión es que ambas afecciones, que son muy serias, se manifiestan con dolor en la parte baja de la espalda. Pero es indispensable que aprendas a diferenciarlas y acudas inmediatamente con un médico.
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3 claves para saber si sientes dolor por cólicos renales o lumbago
1. La ubicación del dolor
Aunque ambos dolores se sienten en la parte baja de la espalda, la ubicación precisa ayuda a distinguir entre una afección y otra, más allá de la intensidad.
El lumbago suele afectar la zona lumbar, lógicamente, desde la parte inferior de la espalda. Puede aparecer después de levantar peso, hacer un movimiento brusco o permanecer mucho tiempo sentado. En ocasiones, la molestia se extiende hacia los glúteos o las piernas, especialmente cuando hay irritación de un nervio.
Sin embargo, los cólicos renales suelen sentirse en un costado, entre las últimas costillas y la cadera. Asimismo, el dolor puede extenderse hacia la parte baja del abdomen o la ingle, señala el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos (NIDDK).
2. Un cambio en el dolor cuando hay movimiento
Cuando se trata de lumbago de origen muscular, el dolor puede empeorar al inclinarse, girar el tronco, levantar objetos o permanecer mucho tiempo sentado. A veces mejora al caminar suavemente, descansar en una posición cómoda o aplicar calor local.
El cólico renal suele provocar un dolor intenso que puede aparecer en oleadas, disminuir y regresar. Por lo general, no depende de la postura ni desaparece de forma consistente al cambiar de posición. De hecho, algunas personas sienten tanta molestia que no logran encontrar una postura cómoda.
Cabe destacar que la intensidad del dolor por sí solo no permite establecer el diagnóstico. Un problema lumbar también puede causar dolor fuerte, mientras que no todos los cálculos renales producen síntomas intensos.
3. Los síntomas que acompañan la molestia
Además de dolor, el lumbago puede causar rigidez, sensibilidad muscular o espasmos. Si existe irritación nerviosa, también puede aparecer dolor que baja por una pierna, hormigueo o entumecimiento.
En los cólicos renales pueden presentarse náuseas, vómitos, necesidad frecuente de orinar, ardor al hacerlo o sangre en la orina. Y si el origen es una infección renal, también pueden aparecer fiebre y escalofríos.
¿Cuándo buscar atención médica?
En cualquiera de los dos casos, busca atención médica cuanto antes, especialmente si sospechas de cálculos renales. Si el dolor es intenso, aparece sangre en la orina o tienes fiebre y escalofríos, no esperes a que desaparezca por sí solo.
Y si el dolor de espalda se acompaña de pérdida de control de la vejiga o del intestino, dificultad para orinar o pérdida de sensibilidad alrededor de los genitales, acude a urgencias de inmediato. Pueden ser señales de compresión grave de los nervios.
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