Cuáles son los peores pescados y mariscos que puedes comprar según cocineros profesionales

Las peores opciones de pescado para cocinar, las opciones menos seguras, las ofertas de supermercado que te pueden decepcionar por su sabor y textura o que te harán gastar de más; y en su lugar, cómo hacer una buena compra

Pescado

Si vas a comprar pescado congelado es mejor seleccionar variedades que no pierdan su textura o sabor cuando se almacenan. Crédito: Malidate Van | Pexels

El pescado es un alimento muy nutritivo, saludable y muy versátil con el que se preparan una variedad de sabrosos platillos.  A veces puedes dudar entre cuál pescado o marisco escoger entre la variedad que sueles encontrar en la pescadería o supermercado. Un buen comienzo es descartar las peores opciones.

Si bien hemos adelantado cuáles son los mejores pescados que puedes comprar. Ahora veremos cuáles son las opciones menos seguras, aquellas que los chefs no recomiendan, así como en su lugar, hacer una buena compra.

Pescados menos seguros para comer

Por sus altos niveles de mercurio, las opciones que debes evitar según las recomendaciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) son:

Macarela rey, reloj anaranjado, raya o pez emperador, blanquillo o lofolátilo, atún de ojos grandes o patudo, aguja, tiburón y pez espada.

Opciones no tan prácticas o sabrosas para llevar a casa

Ya sea que quieras ahorrar dinero, tiempo a cocinar, obtener un pescado con sabor fresco y buena textura, estas son las opciones de pescado en supermercado que probablemente quieras evitar:

1. Pescado graso congelado

El pescado graso es uno de los pescados favoritos, por chefs y nutriólogos. Tiene una gran textura y es rico en ácidos grasos omega-3, a este grupo pertenecen, el salmón, la caballa, el arenque, la trucha de lago, las sardinas y el atún. Pero estos pescados no resultarían la mejor opción si se compran congelados.

“Los pescados grasos como la jurel o algunos atunes generalmente no se congelan bien, e incluso el salmón puede sufrir si se congela por mucho tiempo”, dijo a Insider la cocinera y escritora de alimentos, Kysha Harris.

Si vas a comprar pescado congelado es mejor seleccionar variedades que no pierdan su textura o sabor cuando se almacenan. Harris recomienda optar por el bacalao del Pacífico, la tilapia, el bagre, el pez espada, la lucioperca, el fletán del Pacífico o el abadejo.

2. Cortes de pescado rellenos

Los cortes de pescado rellenos podrían parecerte una forma más rápida y práctica de obtener la cena, pero pueden no ser tan sabrosos ni frescos. “No sabes exactamente qué contienen, cuándo se hizo el relleno o si estaba previamente congelado”, dijo la famosa chef Jamie Hunt.

3. Pescado empaquetado en rodajas

Cuando quieras ahorrar dinero, evita las rodajas de pescado envasadas. Resulta más económico que compres un pescado entero y pidas en el mostrador que lo corten, recomienda Hunt. Ganas por partida triple: economizas, obtienes pescado fresco y ahorras tiempo en cortarlo en casa.

Ahora, si buscas un pescado muy económico, pero a su vez obtener un pescado altamente nutritivo y de los más seguros según la FDA , ve por las sardinas, inluso las enlatadas son excentes opciones.

4. Langosta viva

Probablemente creas comprar una langosta viva será garantía de que tu comida tenga un sabor más fresco, pero no es así. Harris dice que las langostas pierden mucha calidad conforme permanecen en el tanque, En su lugar recomienda comprar langosta congelada o fresca en un mercado costero local.

5. Filetes de salmón con espinas

Si tus planes son dedicarle un largo tiempo a la cocina ese día, filete de salmón está bien. De lo contrario, es mejor que optes por filetes sin espinas ya que sus huesos son tan diminutos que tomará bastante tiempo y trabajo retirarlos.

Cómo hacer una buena compra de pescados y mariscos

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Foto: Shutterstock

El pescado debe oler fresco y suave, no a pescado agrio ni parecido al amoníaco y los ojos deben ser claros y brillantes.

El pescado entero debe tener carne firme y branquias rojas sin olor. Los filetes frescos deben tener carne firme y líneas de sangre rojas, o carne roja si es atún fresco. La carne debe saltar hacia atrás cuando se presiona.

Los filetes de pescado no deben mostrar decoloración, oscurecimiento ni sequedad en los bordes.

La carne de los camarones, las vieiras y las langostas debe ser transparente con un color perlado y poco o ningún olor.

SI el paquete de mariscos tiene indicador de temperatura en su empaque, verifica que se ha almacenado a la temperatura adecuada.

El pescado fresco y los filetes de pescado vendidos como “Previamente congelados” pueden no tener todas las características del pescado fresco, como los ojos brillantes, carne firme, branquias rojas, carne o líneas de sangre. Sin embargo, deben tener un olor fresco y suave.

Evita los paquetes con signos de escarcha o cristales de hielo, ello puede significar que el pescado ha estado almacenado durante mucho tiempo o se ha descongelado y vuelto a congelar.

Evita los paquetes donde la carne de pescado congelado no sea dura. El pescado no debe poder doblarse.

No compres mariscos congelados si el paquete está abierto, roto o aplastado en los bordes.

Busca la etiqueta en sacos o contenedores de mariscos vivos (con cáscara) y etiquetas en contenedores o paquetes de mariscos sin cáscara. Estas etiquetas deben mostrar el número de certificación del procesador. Lo que significa que los mariscos se recolectaron y procesaron de acuerdo con los controles nacionales de seguridad de los mariscos.

Descarta mariscos que tienen sus conchas agrietadas o rotas.

Al seleccionar animales vivos deben mostrar algún movimiento de piernas. Los cangrejos y langostas se echan a perder rápidamente después de la muerte.

En mariscos vivos, realiza la “prueba de grifo”. Si almejas, ostras y mejillones no se cierran al golpear la concha, es mejor no prepararlos. Se echan a perder rápidamente después de la muerte.

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