Mullin amenaza con restricciones en aeropuertos de ciudades santuario: impactos y controversias

DHS evalúa sancionar a ciudades santuario con restricciones en aeropuertos si no cooperan con la aplicación de las leyes federales de inmigración

Markwayne Mullin lanza advertencia a ciudades santuario.

Markwayne Mullin lanza advertencia a ciudades santuario. Crédito: AP

Markwayne Mullin, secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), impulsa una estrategia para sancionar a las llamadas ciudades santuario mediante restricciones operativas en aeropuertos, incluyendo la posible reducción de personal de Aduanas e incluso la suspensión del procesamiento de vuelos internacionales en determinadas jurisdicciones.

El planteamiento se centra en presionar a gobiernos locales y estatales que limitan la cooperación con las autoridades federales en la aplicación de leyes migratorias, un concepto asociado a las denominadas “ciudades santuario”.

Ciudades santuario en el centro del conflicto migratorio

El eje principal de la iniciativa está dirigido a las jurisdicciones catalogadas como ciudades santuario, es decir, aquellas que restringen la colaboración con el gobierno federal en materia de control migratorio.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos mantiene una lista de estas jurisdicciones, en la que figuran ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Seattle y Filadelfia, además de distintos estados y gobiernos locales.

El debate se intensifica tras medidas estatales como la orden firmada en Virginia por la gobernadora Abigail Spanberger, que limita la cooperación de funcionarios estatales con autoridades migratorias federales. En ese estado se encuentran aeropuertos estratégicos como el Aeropuerto Internacional de Dulles y el Aeropuerto Nacional Ronald Reagan.

Advertencias sobre impacto en aeropuertos clave y turismo

La propuesta de aplicar restricciones en aeropuertos de ciudades santuario ha generado advertencias sobre sus posibles efectos en la conectividad aérea, el comercio y el turismo internacional.

Organizaciones del sector han alertado sobre las consecuencias operativas. Airlines for America señaló que una reducción del personal de Aduanas y Protección Fronteriza en grandes aeropuertos tendría un impacto severo en aerolíneas, pasajeros y carga internacional.

Por su parte, la U.S. Travel Association advirtió que medidas de este tipo serían “devastadoras” para el turismo y las comunidades que dependen del flujo de visitantes internacionales.

División política dentro del gobierno federal

La iniciativa también ha provocado desacuerdos dentro de la administración. El secretario de Transporte, Sean Duffy, criticó la posibilidad de suspender operaciones aéreas o restringirlas en función de criterios políticos o ideológicos.

Aunque el tema ha sido discutido en distintos niveles del gobierno, fuentes internas indican que no existe una implementación inmediata y que la propuesta no cuenta aún con aprobación de la Casa Blanca.

Riesgo de impacto nacional más allá del objetivo político

Aunque la medida se presenta como una herramienta para presionar a ciudades santuario, expertos y funcionarios han advertido que sus efectos podrían extenderse mucho más allá de esas jurisdicciones.

Aeropuertos como JFK o SFO funcionan como puntos de entrada internacionales clave, y cualquier alteración en su operación podría generar efectos en cadena en todo el sistema aéreo de Estados Unidos, afectando tanto a estados demócratas como republicanos.

Además, debido a la planificación anticipada de rutas aéreas y la limitada capacidad de muchos aeropuertos, redirigir vuelos internacionales no sería una operación sencilla ni inmediata, lo que amplifica el potencial impacto sistémico de la propuesta.

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