Estrategias para evitar altas cargas fiscales al jubilarte con $1 millón

Ahorrar más de $1 millón para la jubilación podría aumentar la carga fiscal. Conoce las estrategias para reducir impuestos durante el retiro

Ahorrar para la jubilación también implica planificar los impuestos

Ahorrar para la jubilación también implica planificar los impuestos Crédito: Shutterstock

Llegar a la jubilación con más de $1 millón de dólares ahorrados parece, en principio, una señal de que el objetivo financiero se cumplió. Sin embargo, acumular una cantidad importante en cuentas como un 401(k) o una IRA (Cuenta Individual de Jubilación) tradicional también puede traer un problema menos evidente: una mayor carga fiscal durante los años de retiro.

El motivo está en la forma en que funcionan las cuentas de jubilación con impuestos diferidos. El dinero puede ayudar a reducir la carga tributaria mientras una persona trabaja, pero los retiros posteriores generalmente se consideran ingresos y pueden elevar la factura fiscal cuando llega la jubilación.

Esto resulta especialmente relevante para quienes construyeron su patrimonio principalmente mediante salarios y aportaciones constantes a sus planes de retiro, en lugar de hacerlo a través de activos que reciben un tratamiento fiscal distinto.

¿Cuánto dinero creen los estadounidenses que necesitan para jubilarse?

La cantidad que los estadounidenses consideran necesaria para una jubilación cómoda aumentó en 2026.

De acuerdo con el estudio Estudio de Planificación y Progreso de Northwestern Mutual, los adultos estadounidenses calculan que necesitan en promedio $1.46 millones de dólares para retirarse con comodidad, frente a $1.26 millones de dólares en 2025. Para quienes cuentan con al menos $1 millón de dólares en activos invertibles, la expectativa es todavía mayor: estiman que necesitan alrededor de $2.67 millones de dólares.

El estudio también encontró que 46% de los estadounidenses considera que no estará financieramente preparado para la jubilación y 48% cree que existe cierta o mucha posibilidad de quedarse sin ahorros durante su retiro.

Al mismo tiempo, cada vez hay más personas con saldos millonarios en sus cuentas de jubilación. Fidelity reportó que el número de participantes con $1 millón de dólares o más en sus cuentas 401(k) llegó a aproximadamente 665,000 al cierre de 2025, un récord para la firma.

El problema no es tener $1 millón, sino dónde está el dinero

Para muchos trabajadores, una estrategia lógica consiste en aprovechar al máximo las cuentas que ofrecen ventajas fiscales. El problema puede aparecer décadas después, cuando comienzan los retiros.

En una cuenta tradicional, las aportaciones y el crecimiento pueden disfrutar de beneficios fiscales durante la etapa laboral, pero las distribuciones generalmente están sujetas al impuesto sobre la renta.

Esto significa que una persona que llegue a la jubilación con un saldo elevado puede tener que retirar cantidades importantes cada año para cubrir sus gastos. Esos retiros se suman a otras fuentes de ingresos y pueden cambiar su situación fiscal.

Por ejemplo, alguien con $1.5 millones de dólares en un 401(k) que retire 4% al año tendría aproximadamente $60,000 dólares de ingresos provenientes de esa cuenta. Si además recibe beneficios del Seguro Social, sus ingresos combinados podrían ser suficientes para que una parte importante de esos beneficios quede sujeta al impuesto federal.

El Seguro Social también puede terminar pagando impuestos

Los beneficios del Seguro Social no siempre están libres de impuestos federales. La cantidad que puede quedar sujeta al impuesto depende de los ingresos del contribuyente y de su situación fiscal.

Para determinarlo, el IRS considera la mitad de los beneficios del Seguro Social junto con otros ingresos, como salarios, pensiones, intereses, dividendos y distribuciones de cuentas de jubilación.

En general, hasta 85% de los beneficios puede quedar sujeto a impuestos cuando el ingreso combinado supera determinados niveles. Para contribuyentes solteros, el umbral relevante para llegar a ese máximo es de más de $34,000 dólares, mientras que para parejas que presentan una declaración conjunta es de más de $44,000 dólares.

Por eso, un jubilado con una cuenta de retiro considerable puede encontrarse en una situación muy distinta a la de una persona que depende principalmente del Seguro Social y tiene pocos ingresos adicionales.

Otro costo que puede aparecer: Medicare

Los ingresos elevados también pueden afectar cuánto paga un jubilado por Medicare. El programa utiliza el ingreso bruto ajustado modificado para determinar los recargos conocidos como IRMAA, que incrementan las primas de las Partes B y D para los beneficiarios con ingresos más altos.

En 2026, para una persona que presenta una declaración individual, los recargos comienzan cuando el ingreso bruto ajustado modificado supera $109,000 dólares. Para una pareja que presenta una declaración conjunta, el límite es de $218,000 dólares. Los niveles más altos llegan a partir de $500,000 dólares para contribuyentes individuales y $750,000 dólares para parejas.

Tener $3 millones de dólares en una cuenta de jubilación no activa por sí mismo un recargo de Medicare. Lo que determina el pago es el ingreso. Sin embargo, una distribución grande de un 401(k) o IRA, combinada con Seguro Social y otros ingresos de inversión, puede hacer que una persona supere los límites.

Las RMD pueden aumentar todavía más la presión fiscal

Los jubilados con grandes saldos en cuentas tradicionales también deben considerar las distribuciones mínimas obligatorias (RMD).

Las reglas actuales establecen que, para la mayoría de las personas, las RMD comienzan a los 73 años. Para quienes alcancen la edad aplicable después de 2032, el requisito subirá a los 75 años.

El problema para un ahorrador con una cuenta muy grande es que las RMD pueden obligarlo a retirar dinero incluso si no necesita gastarlo. Al aumentar sus ingresos imponibles, esas distribuciones podrían colocarlo en una categoría fiscal superior y también afectar otros costos vinculados con sus ingresos.

Por eso, dejar todo el ahorro para el retiro en cuentas tradicionales no necesariamente representa la estrategia fiscal más eficiente a largo plazo.

Una estrategia es retirar parte del dinero antes de los 73 años

Una alternativa consiste en aprovechar los años anteriores al inicio de las RMD para administrar de manera gradual el dinero acumulado en cuentas con impuestos diferidos.

Por ejemplo, una persona podría jubilarse alrededor de los 60 años y retrasar el inicio de sus beneficios del Seguro Social hasta los 70. Durante ese periodo tendría varios años para realizar retiros de su 401(k) o conversiones a una Roth IRA, siempre considerando las consecuencias fiscales de cada operación.

La idea es distribuir los ingresos a lo largo de varios años en lugar de esperar hasta que las RMD obliguen a retirar cantidades mayores.

Las conversiones a una Roth IRA pueden generar impuestos en el momento de la conversión, pero posteriormente las distribuciones calificadas de una Roth pueden ofrecer mayor flexibilidad fiscal. La estrategia concreta depende de los ingresos, la edad, el patrimonio y las necesidades de cada persona.

Retrasar el Seguro Social también puede aumentar el beneficio

Esperar para solicitar el Seguro Social después de alcanzar la edad plena de jubilación puede tener otra ventaja. Para las personas nacidas en 1943 o después, los créditos por jubilación diferida pueden aumentar el beneficio hasta 8% por cada año de retraso, y el incremento deja de acumularse al llegar a los 70 años.

Así, retrasar el Seguro Social mientras se utilizan parcialmente otros recursos de jubilación puede permitir combinar dos objetivos: obtener posteriormente un beneficio mensual mayor y administrar los ingresos imponibles durante los años previos.

También hay que revisar cómo se ahorra mientras se trabaja

La planificación fiscal no comienza cuando llega la jubilación. Una de las estrategias consiste en no concentrar todos los ahorros en cuentas tradicionales.

Para 2026, el límite de aportación de los trabajadores a un 401(k) es de $24,500 dólares. Las personas de 50 años o más pueden realizar una aportación adicional de hasta $8,000 dólares, mientras que quienes tienen entre 60 y 63 años cuentan con un límite especial de aportación compensatoria de $11,250 dólares.

Para las IRA, el límite anual de aportación en 2026 es de $7,500 dólares, con una aportación compensatoria de $1,100 dólares para quienes cumplen los requisitos de edad.

Combinar ahorro tradicional con cuentas Roth puede ofrecer más opciones para decidir de dónde retirar el dinero durante la jubilación y cuánto ingreso imponible generar cada año.

Hay un nuevo beneficio fiscal para mayores de 65 años

Los jubilados también cuentan con una deducción adicional introducida por la legislación fiscal reciente. Para los años fiscales de 2025 a 2028, los contribuyentes de 65 años o más pueden ser elegibles para una deducción adicional de $6,000 dólares por persona. Si ambos integrantes de un matrimonio cumplen los requisitos y presentan una declaración conjunta, el beneficio puede alcanzar $12,000 dólares.

La deducción comienza a reducirse cuando el ingreso bruto ajustado modificado supera $75,000 dólares para contribuyentes individuales y $150,000 dólares para parejas que presentan una declaración conjunta.

Este beneficio se suma a la deducción estándar adicional que ya existe para los adultos mayores, pero es temporal: está previsto que termine después del año fiscal 2028.

La clave está en planear antes de necesitar el dinero

Tener un patrimonio de siete cifras no garantiza por sí solo una jubilación libre de problemas fiscales. De hecho, una parte importante de la planificación consiste en decidir cuándo retirar el dinero, de qué cuenta hacerlo y cuánto ingreso generar cada año.

Para un jubilado con un patrimonio elevado, puede ser conveniente analizar con anticipación las consecuencias de las RMD, los impuestos sobre el Seguro Social, los recargos de Medicare y las conversiones a cuentas Roth.

La meta no es eliminar los impuestos por completo, sino evitar que una acumulación importante de dinero en cuentas con impuestos diferidos termine provocando una factura fiscal innecesariamente elevada durante los últimos años de vida laboral y la jubilación.

Las decisiones sobre retiros y conversiones pueden tener consecuencias tributarias importantes, por lo que conviene revisarlas con un profesional que pueda evaluar la situación particular de cada contribuyente.

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