El “enemigo” en casa que enfría tu vida sexual y lo usas todo el tiempo
El celular puede interferir con la intimidad cuando ocupa el tiempo de conversación, descanso y atención que una pareja comparte
El desplazamiento constante de la pantalla puede reducir la oportunidad de conexión con la pareja. Crédito: MAYA LAB | Shutterstock
El paso de los años nos lleva a entender que los teléfonos son cada vez más indispensables, por trabajo, familia, negocios. Sin embargo, nadie cuenta cómo estos dispositivos pueden convertirse en un “enemigo” en casa, especialmente cuando puede afectar y enfriar tu vida sexual.
No significa que utilizar el teléfono provoque por sí mismo una disminución del deseo sexual. La libido está influida por numerosos factores, entre ellos el estrés, el cansancio, la salud mental, determinados medicamentos, los cambios hormonales, el dolor, la crianza y los conflictos de pareja.
Sin embargo, el uso excesivo o intrusivo de la tecnología puede quitar espacio a algunas de las condiciones que favorecen la cercanía.
En un estudio publicado en Psychology of Popular Media Culture, 173 parejas completaron registros diarios durante 14 días. En los días en que percibían más interferencias tecnológicas de lo habitual, también reportaban más conflictos relacionados con la tecnología, interacciones cara a cara menos positivas, peor estado de ánimo y una valoración menos favorable de su relación.
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¿Cuándo el teléfono se mete en la cama?
El problema no necesariamente está en contestar un mensaje urgente o utilizar el celular para algo concreto. Aparece cuando revisar redes sociales, videos, noticias o mensajes se convierte en una actividad automática que ocupa los momentos destinados al descanso y a la pareja.
La cama puede ser especialmente importante porque para algunas parejas representa uno de los pocos espacios disponibles para conversar sin prisas, recuperar el contacto físico o compartir intimidad. Si ese momento termina reemplazado cada noche por el desplazamiento constante de la pantalla, la oportunidad de conexión puede reducirse.
Estudios sobre tecnoferencia muestran que las interrupciones frecuentes están asociadas con una peor experiencia de las interacciones presenciales.
Pero más que considerar al celular un enemigo absoluto, el punto está en reconocer cuándo la pantalla comienza a ocupar el lugar de la atención que antes se dedicaba a la pareja. Una medida sencilla puede ser establecer momentos libres de teléfono, especialmente durante las comidas, las conversaciones importantes y antes de dormir.
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