Deportación a la República Democrática del Congo: la lucha de los migrantes latinoamericanos
Migrantes latinoamericanos deportados por EE.UU. al Congo permanecen retenidos en un hotel mientras enfrentan incertidumbre sobre su futuro migratorio
Deportaciones a la República Democrática del Congo. Crédito: AP
Un grupo de 15 migrantes latinoamericanos deportados por Estados Unidos a la República Democrática del Congo vive en una situación de incertidumbre tras ser trasladados bajo un esquema de “tercer país” impulsado por la administración del presidente Donald Trump, en medio de denuncias por violaciones al debido proceso y condiciones restrictivas en su estancia en África.
Entre ellos se encuentra una mujer colombiana de 29 años, quien relató a The Associated Press que su experiencia se asemeja más a una pesadilla que a una oportunidad de reasentamiento, pese a declaraciones del presidente congoleño que describió la llegada de los migrantes como “vivir el sueño congoleño”.
Deportación a un país desconocido y sin opciones claras
La mujer colombiana, que pidió anonimato por temor a represalias, afirmó que fue trasladada con grilletes pese a contar con una orden de protección de un juez de inmigración en Estados Unidos. Desde su llegada, permanece junto a otros deportados en un hotel en Kinshasa, la capital congoleña.
Según su testimonio, el grupo enfrenta una decisión sin alternativas reales: regresar a sus países de origen, con riesgo de persecución en algunos casos, o permanecer en la República Democrática del Congo, un país que muchos no conocían antes de la deportación.
“Es como si fuéramos niños”, expresó la mujer, quien agregó que su visa de tres meses está por vencer sin un plan claro de futuro.
Vigilancia, salidas limitadas y control de la OIM
Los deportados se encuentran alojados en un hotel donde tienen restricciones de movilidad y son acompañados en sus salidas por personal de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), agencia vinculada a Naciones Unidas.
De acuerdo con el testimonio, solo pueden salir aproximadamente una vez por semana y bajo supervisión, incluso para actividades básicas como compras o retiros de dinero.
“Ellos deciden a qué lugar vamos y qué es lo que vamos a comprar”, señaló.
En el hotel, la OIM ha organizado actividades recreativas como pintura, música y voleibol, aunque muchos migrantes han dejado de participar por la monotonía. La mujer colombiana aseguró que pasa la mayor parte del tiempo en su habitación, comunicándose con su hija de 10 años en Colombia.
“Opciones imposibles” para los deportados
Uno de los principales puntos de controversia es la decisión que se ofrece a los migrantes: aceptar el retorno a sus países de origen o permanecer en el Congo sin garantías claras de apoyo.
La abogada de la mujer colombiana, Alma David, calificó esta situación como una violación al debido proceso.
“Les dan opciones imposibles”, afirmó. También sostuvo que el esquema de deportaciones a terceros países podría violar leyes migratorias estadounidenses y tratados internacionales.
Un esquema de deportaciones a terceros países
La República Democrática del Congo es uno de al menos ocho países africanos que han alcanzado acuerdos con Estados Unidos para recibir migrantes de terceros países, una práctica que ha sido cuestionada por expertos legales por posibles vacíos jurídicos.
Según abogados de derechos migratorios, muchos de los deportados contaban con órdenes judiciales que les impedían ser enviados a sus países de origen por riesgo de persecución.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS)no respondió directamente sobre el caso, pero ha defendido estos acuerdos al señalar que garantizan el debido proceso bajo la Constitución estadounidense.
Llegada tras vuelos de casi 24 horas y detención previa
La mujer colombiana relató que salió de su país en 2024 tras amenazas de grupos armados y violencia de una expareja vinculada al gobierno. Tras pasar por México, ingresó a Estados Unidos en septiembre de ese año, donde fue detenida por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) tras ser evaluada inicialmente con un “temor creíble” de persecución.
Un juez federal le otorgó protección bajo la Convención contra la Tortura en 2025, al determinar que no podía ser devuelta a Colombia de forma segura. Sin embargo, posteriormente fue detenida nuevamente por ICE y trasladada al Congo menos de tres semanas después.
El vuelo chárter hacia África duró casi 24 horas, durante las cuales los migrantes viajaron inmovilizados.
Debate internacional por el uso de países terceros
El presidente de la República Democrática del Congo defendió el acuerdo con Estados Unidos y aseguró que los migrantes pueden salir del país si lo desean. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos en el país han calificado la situación como “detención arbitraria por encargo”, mientras que grupos internacionales advierten sobre posibles violaciones al derecho de asilo.
Desde Kinshasa, los migrantes continúan esperando una definición legal mientras sus visas temporales se acercan a su vencimiento y su futuro permanece incierto.
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