Ángel Castañón, el primer mexicano reconocido como Panadero de las Américas

Descubre a Ángel Castañón Rivera, el primer mexicano galardonado como Panadero de las Américas. Tradición familiar, panettone y cultura que se come.

El pan de muerto es la perfecta unión entre tradición prehispánica y panificación artesanal: una joya de la gastronomía mexicana que literalmente nos permite comer cultura y memoria.

El pan de muerto es la perfecta unión entre tradición prehispánica y panificación artesanal: una joya de la gastronomía mexicana que literalmente nos permite comer cultura y memoria. Crédito: Shutterstock

De una familia con tradición panadera, Ángel Castañón Rivera fue reconocido como Panadero de las Américas, convirtiéndose en el primer mexicano en recibir esta distinción.

Con un abuelo que comenzó a ser panadero por accidente y un padre que eligió la profesión, Castañón confiesa que es un apasionado de la panadería, algo que le encanta y agradece porque es una tradición familiar.

En entrevista con Telemundo, recuerda que su abuelo comenzó con la panadería por casualidad; llegó a trabajar a una panadería por un amigo que laboraba ahí. “Dos generaciones después llegué yo, y desde muy pequeño iba los fines de semana con mi abuelo a la panadería (a veces iba con mi papá también), empecé a ver esta maravilla y pues, básicamente me enamoré”.

Con apenas 8 años de edad decidió que la panadería era lo suyo y se metió de lleno con un primer curso: un summer camp de panadería.

La magia de la panadería mexicana: crear cultura que se come

El panadero de las Américas confiesa que lo más bonito de la panadería, y específicamente de la panadería mexicana y la panadería latina, es toda esa historia, esa tradición y esa cultura que hay detrás.

Más allá de hacer pan, ama “poder literalmente crear cultura y tradición que se come; es el arte que se puede comer, esa es la maravilla de la panadería”.

En Estados Unidos hay muchas panaderías mexicanas o latinas donde la gente entra y escoge su propio pan. En su experiencia, recuerda a familias indecisas al elegir entre 20 panes, que se apoyaban en los hijos para que tomaran la decisión final.

De la ciencia de la panificación a la vocación familiar

Castañón estudió Ingeniería de Alimentos y luego, en Estados Unidos, cursó Baking Science durante 6 meses en el American Institute of Baking en Kansas.

Con casi toda una vida haciendo pan, tiene la convicción de que “para muchos que están en tradiciones familiares siempre existe la duda de si realmente es tu pasión o si es lo que tu familia busca. Yo tengo el verdadero privilegio de ser un apasionado de la panadería y de estar feliz en lo que me tocó”.

Los grandes retos: entre el pan de muerto y el panettone

De los panes que más le gusta hacer es el pan dulce: el pan de muerto cuando estamos en temporada y el panettone. Este último es uno de los panes más difíciles y complejos de elaborar en la industria, y justamente por eso le gusta hacerlo, por “ese gran reto que representa”.

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