Muchos tienen piedras en la vesícula sin saberlo: cuándo pueden volverse peligrosas

Muchas personas tienen cálculos biliares sin saberlo. Cuando obstruyen los conductos por donde circula la bilis, pueden generar problemas serios

Mujer en el sofa con dolor abdominal

El dolor intenso en la parte superior derecha del abdomen es uno de los principales síntomas de los cálculos biliares cuando obstruyen el flujo de la bilis. Crédito: Imagen creada con AI | Impremedia

Las piedras en la vesícula, también conocidas como cálculos biliares, afectan a millones de personas y, en muchos casos, no provocan síntomas. Sin embargo, cuando uno de estos cálculos bloquea el flujo normal de la bilis, puede desencadenar complicaciones que requieren atención médica urgente.

Aunque algunas personas conviven con cálculos durante años sin problemas, los especialistas advierten que no deben ignorarse si aparecen episodios de dolor abdominal intenso, fiebre o coloración amarillenta de la piel.

¿Qué son las piedras en la vesícula?

La vesícula biliar es un pequeño órgano ubicado debajo del hígado que almacena la bilis, un líquido necesario para digerir las grasas.

Los cálculos biliares se forman cuando sustancias presentes en la bilis, como el colesterol o la bilirrubina, se endurecen y forman pequeñas piedras. Estas pueden ser tan diminutas como un grano de arena o alcanzar varios centímetros de diámetro.

Según el Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK), muchas personas nunca desarrollan síntomas y descubren que tienen cálculos durante estudios realizados por otros motivos.

Mujer sentada en un sofá sujetándose el abdomen debido a un fuerte dolor abdominal, uno de los síntomas más comunes de las piedras en la vesícula.
El dolor intenso en la parte superior derecha del abdomen es uno de los principales síntomas de los cálculos biliares cuando obstruyen el flujo de la bilis.
Crédito: Imagen creada con AI | Impremedia

¿Por qué pueden ser peligrosas?

El problema aparece cuando una piedra sale de la vesícula y queda atrapada en alguno de los conductos biliares. Cuando eso ocurre, la bilis no puede circular normalmente y aumenta el riesgo de complicaciones que pueden requerir hospitalización.

Cólico biliar

Es la manifestación más frecuente. Produce un dolor intenso en la parte superior derecha del abdomen o en el centro, que puede irradiarse hacia la espalda o el hombro derecho. Generalmente aparece después de una comida abundante o rica en grasas y puede durar desde varios minutos hasta algunas horas.

Inflamación de la vesícula (colecistitis)

Si la obstrucción persiste, la vesícula puede inflamarse. Además del dolor, suelen aparecer fiebre, náuseas, vómitos y sensibilidad al tocar el abdomen. En estos casos suele ser necesaria la internación y, con frecuencia, la extracción de la vesícula mediante cirugía.

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Pancreatitis aguda

Una de las complicaciones más graves ocurre cuando una piedra bloquea el conducto compartido por la vesícula y el páncreas.

Esto puede provocar una inflamación aguda del páncreas, una enfermedad potencialmente grave que requiere tratamiento hospitalario inmediato.

Colangitis

Si la obstrucción favorece una infección en los conductos biliares, puede desarrollarse una colangitis. Esta enfermedad constituye una urgencia médica y suele manifestarse con fiebre, dolor abdominal y piel y ojos amarillos (ictericia).

Sin tratamiento oportuno, la infección puede extenderse al resto del organismo.

¿Cuándo consultar de inmediato?

Los expertos recomiendan buscar atención médica sin demora si aparecen alguno de estos síntomas:

  • Dolor intenso en la parte superior derecha del abdomen que dura varias horas.
  • Fiebre acompañada de dolor abdominal.
  • Piel u ojos amarillos.
  • Vómitos persistentes.
  • Orina oscura o heces de color muy claro.

Estos signos pueden indicar que una piedra está bloqueando los conductos biliares o que ya existe una complicación.

¿Siempre hay que operar?

No necesariamente. Muchas personas tienen cálculos biliares y nunca desarrollan síntomas. En esos casos, generalmente no se recomienda realizar una cirugía preventiva.

Sin embargo, cuando aparecen episodios repetidos de dolor o se presentan complicaciones como inflamación de la vesícula, pancreatitis o infecciones, la colecistectomía (cirugía para extraer la vesícula) suele ser el tratamiento recomendado.

La extracción de la vesícula es una de las intervenciones quirúrgicas más frecuentes y, en la mayoría de los casos, se realiza mediante laparoscopia, una técnica mínimamente invasiva que permite una recuperación más rápida.

¿Se puede vivir sin vesícula?

Sí. Después de la cirugía, la bilis deja de almacenarse en la vesícula y pasa directamente del hígado al intestino delgado.

La mayoría de las personas puede llevar una vida completamente normal tras la operación, aunque durante las primeras semanas algunos pacientes necesitan adaptar su alimentación y reducir temporalmente el consumo de comidas muy grasas.

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