Casi el 90% de los adultos en EE.UU. cumple criterios de este síndrome: qué es el CKM
Casi 9 de cada 10 adultos cumplen los criterios del síndrome cardiovascular-renal-metabólico. Corazón, riñones y metabolismo, en la mira
El síndrome CKM relaciona factores cardiovasculares, renales y metabólicos que pueden aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades. Crédito: Imagen creada con AI | Impremedia
El síndrome CKM —por las siglas en inglés de cardiovascular-kidney-metabolic syndrome— está ganando relevancia entre médicos e investigadores porque propone dejar de considerar problemas como la obesidad, la diabetes, la enfermedad renal y las enfermedades cardiovasculares de manera aislada.
La American Heart Association (AHA) introdujo formalmente el concepto en 2023. Tres años después, en junio de 2026, publicó junto con otras organizaciones médicas la primera guía clínica integral para prevenir, detectar, evaluar y tratar el síndrome CKM.
La razón es sencilla: el corazón, los riñones y el sistema metabólico están estrechamente relacionados. Cuando uno comienza a funcionar mal, puede aumentar el riesgo de problemas en los otros.
Qué es el síndrome CKM
La AHA define el CKM como un trastorno de salud provocado por las conexiones entre enfermedad cardiovascular, enfermedad renal, diabetes y obesidad. No se trata, por tanto, de una enfermedad única, que aparece repentinamente, ni de un nuevo virus o trastorno descubierto recientemente.
Es un marco médico que permite evaluar conjuntamente una serie de condiciones y factores de riesgo que durante décadas fueron tratados muchas veces por separado.
Por ejemplo, una persona con exceso de grasa abdominal puede desarrollar resistencia a la insulina y presión arterial elevada. Con el tiempo, estos problemas pueden afectar los vasos sanguíneos, el corazón y los riñones. A su vez, una función renal deteriorada puede incrementar todavía más el riesgo cardiovascular.
Ese círculo de interacciones es precisamente lo que intenta identificar el concepto de CKM.
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Por qué se dice que afecta a casi el 90% de los adultos de EE.UU.
La cifra procede de una investigación publicada en JAMA que analizó información representativa de la población adulta estadounidense.
Los investigadores estimaron que el 89.8% de los adultos tenía algún grado de síndrome CKM, utilizando las etapas establecidas por la American Heart Association. Pero el dato necesita contexto. Decir que casi el 90% cumple criterios de CKM no equivale a afirmar que casi el 90% de los estadounidenses padece una enfermedad cardiovascular o renal grave.
La clasificación comienza en etapas muy tempranas y puede incluir a personas que todavía no tienen síntomas ni enfermedad cardiovascular diagnosticada.
De acuerdo con el estudio, aproximadamente el 15% de los adultos se encontraba en las etapas avanzadas 3 o 4. La enorme prevalencia total se explica en buena medida porque muchas personas estaban en las fases iniciales.
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Las 5 etapas del síndrome CKM
La clasificación propuesta por la AHA contempla cinco etapas, numeradas del 0 al 4, que representan una progresión desde una salud metabólica, renal y cardiovascular adecuada hasta una enfermedad cardiovascular establecida.
- Etapa 0: la persona no presenta factores de riesgo CKM. El objetivo es mantener hábitos saludables y prevenir su aparición.
- Etapa 1: comienzan a aparecer factores relacionados principalmente con exceso o distribución poco saludable de grasa corporal, como obesidad abdominal, o alteraciones tempranas de la glucosa.
- Etapa 2: aparecen factores metabólicos o renales más definidos, como hipertensión, diabetes, triglicéridos elevados o enfermedad renal crónica.
- Etapa 3: existe enfermedad cardiovascular subclínica, es decir, cambios que pueden detectarse mediante estudios aunque todavía no se hayan producido manifestaciones clínicas importantes.
- Etapa 4: existe enfermedad cardiovascular clínica, como antecedentes de ataque cardíaco, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca o enfermedad arterial periférica, junto con otros componentes del síndrome.
Esta clasificación busca, sobre todo, detectar el riesgo mucho antes de que aparezca un infarto u otra complicación cardiovascular grave.
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El peso y la grasa abdominal tienen un papel central
Uno de los aspectos destacados de las nuevas recomendaciones de 2026 es el papel que desempeña el exceso de tejido adiposo. La nueva guía considera que la cantidad y distribución de la grasa corporal, particularmente alrededor del abdomen, puede impulsar muchas de las alteraciones que posteriormente afectan al metabolismo, los riñones y el sistema cardiovascular.
Esto no significa que el peso corporal por sí solo determine si una persona tiene CKM. La evaluación puede incluir indicadores como presión arterial, glucosa, colesterol y triglicéridos, función renal y otros factores relacionados con el riesgo cardiovascular.
Precisamente por eso, la AHA propone abordar el problema de manera conjunta en lugar de tratar cada alteración como si fuera independiente.
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Qué aumenta el riesgo de desarrollar CKM
Entre los factores y condiciones asociados con el síndrome aparecen algunos de los problemas de salud más frecuentes entre los adultos estadounidenses:
- Exceso de grasa corporal, especialmente abdominal.
- Presión arterial alta.
- Niveles elevados de glucosa.
- Diabetes tipo 2.
- Colesterol o triglicéridos elevados.
- Enfermedad renal crónica.
- Enfermedad cardiovascular.
También influyen factores relacionados con el estilo de vida y otros determinantes de la salud. La importancia de identificarlos temprano radica en que una persona puede encontrarse en las primeras etapas durante años sin saberlo.
Qué recomienda la nueva guía de 2026
La primera guía clínica integral sobre CKM pone especial énfasis en intervenir antes de que aparezca enfermedad cardiovascular.
Entre las estrategias se encuentran mantener una alimentación saludable, realizar actividad física regularmente, evitar el tabaco, dormir adecuadamente y controlar factores como la presión arterial, la glucosa y el colesterol.
Dependiendo de la etapa y de las enfermedades presentes, los médicos también pueden considerar tratamientos farmacológicos específicos para controlar la obesidad, la diabetes, la enfermedad renal o el riesgo cardiovascular.
Una de las claves del nuevo enfoque es precisamente coordinar esos tratamientos.
Un paciente con diabetes y enfermedad renal, por ejemplo, no debería ser evaluado únicamente desde la perspectiva de su glucosa: esas condiciones también modifican considerablemente su riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular.
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Millones podrían tener CKM sin saber qué significa
Existe otra paradoja detrás de estas cifras. Mientras casi el 90% de los adultos estadounidenses cumple criterios de alguna etapa de CKM, la enorme mayoría de la población ni siquiera reconoce el término.
Una encuesta divulgada por la American Heart Association encontró que aproximadamente 9 de cada 10 estadounidenses no habían oído hablar del síndrome CKM. La organización busca que eso cambie.
El objetivo no es simplemente colocar una nueva etiqueta sobre enfermedades ya conocidas, sino detectar antes la combinación de factores metabólicos, renales y cardiovasculares que puede terminar produciendo problemas graves.
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