Natural no significa seguro: los suplementos que pueden complicar la salud de los riñones

Si tienes problemas renales, cuidado con estos suplementos: los riesgos que muchos desconocen. Por qué los médicos piden cautela con estos productos

Suplementos naturales y cápsulas sobre una mesa, con un modelo anatómico de riñones desenfocado al fondo.

Algunos suplementos naturales pueden representar un riesgo para personas con enfermedad renal, especialmente si se consumen sin supervisión médica. Crédito: Imagen creada con AI | Impremedia

Los suelen promocionar como una forma “natural” de mejorar la salud, aumentar la energía o fortalecer el organismo. Sin embargo, para las personas con problemas renales, algunos de estos productos pueden representar un riesgo que muchas veces pasa inadvertido.

La National Kidney Foundation (NKF) lanzó recientemente una advertencia dirigida especialmente a quienes tienen enfermedad renal crónica (ERC), reciben diálisis o han pasado por un trasplante de riñón: antes de tomar cualquier suplemento, incluso uno de venta libre, es fundamental consultar con el médico, farmacéutico o nutricionista que conoce su situación clínica.

El problema es que, cuando los riñones no funcionan correctamente, el organismo puede tener dificultades para eliminar determinadas sustancias. Como consecuencia, algunos componentes de vitaminas y suplementos pueden acumularse hasta alcanzar niveles perjudiciales.

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Por qué un suplemento puede representar un riesgo para los riñones

Los riñones cumplen una función esencial en la eliminación de desechos y en el equilibrio de minerales y otras sustancias presentes en la sangre.

Cuando existe una enfermedad renal, ese equilibrio puede alterarse. Algunos suplementos, además, pueden contener cantidades importantes de potasio, fósforo o calcio, minerales que necesitan un seguimiento particular en determinados pacientes.

La NKF señala que incluso los ingredientes que no aparecen destacados en el frente del envase pueden ser importantes. Conservantes, excipientes y otros componentes de una fórmula podrían afectar los niveles de minerales en personas con enfermedad renal.

El riesgo no significa que todas las personas con enfermedad renal deban evitar todas las vitaminas. En determinados casos, un médico puede indicar suplementos específicos, por ejemplo, ante una deficiencia de vitamina D. La diferencia está en que la dosis y los niveles en sangre deben ser controlados.

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Los suplementos de hierbas tampoco son necesariamente inocuos

La palabra “natural” puede generar una falsa sensación de seguridad. La National Kidney Foundation advierte que algunos productos elaborados con hierbas pueden empeorar una enfermedad renal, interactuar con medicamentos o acumularse en el organismo cuando los riñones no pueden eliminarlos adecuadamente.

También existe el riesgo de contaminación. Algunos productos herbales pueden contener metales pesados como plomo, mercurio o arsénico, mientras que determinados ingredientes naturales tienen efectos potencialmente tóxicos para los riñones.

Uno de los ejemplos más conocidos es el ácido aristolóquico, una sustancia presente en algunas plantas del género Aristolochia y vinculada al daño renal.

La NKF identifica además varios productos que pueden representar un riesgo elevado para determinadas personas con enfermedad renal, entre ellos:

  • Aloe vera cuando se consume por vía oral.
  • Árnica ingerida por vía oral.
  • Cola de caballo.
  • Raíz de regaliz.
  • Hierba de San Juan.
  • Uña de gato.
  • Algunos productos de ginseng.
  • Suplementos que contienen Aristolochia.
  • Creatina, especialmente cuando existe una enfermedad renal y se utiliza sin supervisión médica.

Esta lista no significa que cada uno de esos productos provoque necesariamente daño renal en todas las personas. El riesgo depende de factores como la enfermedad existente, la dosis, el tiempo de consumo, otros medicamentos y la composición exacta del suplemento.

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Cuidado con el potasio escondido en algunos productos

El potasio merece especial atención porque los riñones ayudan a mantener sus niveles dentro de un rango adecuado.

En algunas personas con enfermedad renal, especialmente en etapas avanzadas o durante la diálisis, el potasio puede acumularse en la sangre.

El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK) explica que unos niveles demasiado altos o demasiado bajos pueden afectar el funcionamiento de los nervios y los músculos. Por eso, algunos pacientes con insuficiencia renal necesitan limitar su consumo.

La NKF advierte que determinados productos herbales pueden tener un contenido importante de potasio, incluidos algunos preparados a base de diente de león, ortiga, cúrcuma, agua de coco, algas kelp y ginseng americano.

También recomienda prestar atención a productos promocionados con expresiones como “electrolyte support”, “high in minerals” o “superfood green powders”, ya que pueden contener cantidades relevantes de minerales.

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Los suplementos pueden interferir con los medicamentos

Otro de los principales riesgos son las interacciones. Una persona con enfermedad renal avanzada puede tomar varios medicamentos diariamente. Agregar un suplemento sin informar al médico puede modificar la manera en que alguno de ellos actúa.

La situación es particularmente delicada en pacientes trasplantados porque algunos productos herbales pueden interferir con los medicamentos utilizados para evitar el rechazo del órgano.

La NKF cita como ejemplo la hierba de San Juan, conocida por interactuar con numerosos medicamentos. Se han documentado interacciones con la ciclosporina, un inmunosupresor utilizado en pacientes trasplantados.

En Estados Unidos, los suplementos no se aprueban como los medicamentos

Otro aspecto que los consumidores deberían conocer es cómo se comercializan estos productos en Estados Unidos. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) regula los suplementos dietéticos bajo normas diferentes a las que se aplican a los medicamentos.

La agencia no aprueba previamente la seguridad y eficacia de un suplemento antes de que salga al mercado. Las empresas son responsables de garantizar que sus productos cumplan con las normas correspondientes, y la FDA puede actuar posteriormente si detecta que un suplemento es inseguro o viola la ley.

Por eso, que un producto se venda en una farmacia, supermercado o por Internet no significa automáticamente que sea apropiado para todas las personas.

La propia FDA recomienda no asumir que algo es seguro simplemente porque en la etiqueta figura como “natural”.

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Qué deberían hacer las personas con enfermedad renal

El NIDDK recomienda que quienes tienen insuficiencia renal solo utilicen suplementos vitamínicos, minerales o dietéticos indicados por su profesional de la salud.

En algunos pacientes, sobre todo quienes reciben diálisis, puede ser necesario tomar vitaminas o minerales específicos porque la dieta o el propio tratamiento pueden reducir determinados nutrientes. Pero esos suplementos deben elegirse teniendo en cuenta la función renal y los resultados de los análisis de sangre.

Antes de comenzar un suplemento, conviene informar al médico o farmacéutico todo lo que se consume, incluidos productos herbales, vitaminas, polvos nutricionales y suplementos deportivos.

También es recomendable llevar una lista actualizada de medicamentos y suplementos a las consultas médicas para detectar posibles interacciones.

El mensaje de los especialistas es sencillo: “natural” no significa automáticamente “seguro”, y en una persona cuyos riñones ya tienen dificultades para filtrar determinadas sustancias, una decisión aparentemente inofensiva puede tener consecuencias importantes.

Los suplementos pueden ser necesarios y beneficiosos en determinados casos, pero cuando existe una enfermedad renal, lo más seguro es que formen parte de un tratamiento supervisado y no de una decisión tomada únicamente frente al estante de una farmacia o a partir de una recomendación en Internet.

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